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Cuando la economía aprieta, mejora la calidad de ejecución en las tiendas estratégicas

  • 13 jul
  • 5 min de lectura
Anaquel de cuidado capilar en farmacia con espacios vacíos entre las caras del producto — calidad de ejecución en el punto de venta

Del último estudio Full View 2026 de NielsenIQ Brasil, el dato que más incomoda no es que el 70% de las categorías de consumo masivo haya retrocedido en volumen entre el primer trimestre de 2026 y el mismo período de 2025. Es la trayectoria: en 2024 caía el 20% de las categorías; en 2025, el 50%; hoy, el 70%.


México cuenta una versión más silenciosa de la misma historia: ANTAD reportó apenas 2,2% de crecimiento nominal por tienda entre enero y mayo de 2026.


Descontada la inflación, buena parte del autoservicio mexicano no está creciendo: está apenas empatando.


Cuando esos números llegan al comité comercial mensual, la conversación se va casi siempre hacia el precio, la promoción o el recorte de gastos de campo. Casi nunca se va hacia donde debería ir: a decidir en cuáles tiendas usted va a ejecutar de verdad, y en cuáles va a dejar de fingir que ejecuta.


Por qué la aritmética del anaquel cambia cuando el mercado cae


En un mercado en crecimiento, un quiebre de stock es una venta pospuesta: el shopper vuelve la semana siguiente, la categoría se expande, y la mala ejecución queda oculta debajo del crecimiento. En un mercado en contracción, ese mismo quiebre es una venta cedida.

El consumidor brasileño de hoy entra a la tienda con el presupuesto cerrado: el 80% planifica su compra antes de entrar, el 66% busca opciones de menor precio y el 45% elige el producto más barato sin importar la marca. Un shopper así no espera a su producto. Si no está, sustituye. Y cuando sustituye dos o tres veces, la sustitución deja de ser conducta y se vuelve hábito.


Eso es lo que muestra el otro dato del estudio: el 48% de las categorías perdió penetración en los hogares. No perdieron volumen porque la gente compre menos veces. Perdieron hogares.


Un quiebre en un mercado que crece cuesta una venta. Un quiebre en un mercado que se contrae puede costar un cliente.


La calidad de ejecución en tienda es peor de lo que su reporte muestra


La tasa promedio de quiebre de stock en retail de alimentos ronda el 8% a nivel global. El estudio The Availability Effect de Retail Economics y DHL (2026) midió, en auditoría de campo, una disponibilidad en anaquel promedio de 89,7%: una de cada diez veces que un shopper busca un producto específico, no lo encuentra.


Y el dato que debería cambiar la conversación en su comité: hasta el 70% de esas fallas ocurren dentro de la tienda, no en la cadena de suministro. Entre el 25% y el 60% de los quiebres suceden con el producto físicamente presente — en la trastienda, en un pallet sin abrir, en una caja que nadie repuso.


El producto llegó. Su inversión en producción, logística y distribución ya está hecha y pagada. Simplemente no recorrió los últimos quince metros.


El error no es recortar. Es recortar parejo, sin una correcta segmentación universo de clientes.


Aquí está la trampa presupuestaria en la que caen la mayoría de los fabricantes cuando el consumo se aprieta.


Finanzas pide contención. Comercial responde con un recorte lineal: menos frecuencia de visita, menos promotores, menos horas de mercadeo — repartidos uniformemente en todo el universo de tiendas. El razonamiento suena responsable: "reducimos 15% en todas partes, nadie queda desatendido".


El resultado es previsible: la ejecución baja de mediocre a mala en todas las tiendas por igual, incluidas aquellas donde usted no puede permitirse fallar.


La alternativa no es gastar más. Es dejar de repartir el esfuerzo como si todas las tiendas valieran lo mismo. Porque no valen lo mismo, y usted ya lo sabe: en prácticamente todos los universos de canal tradicional que hemos analizado en 30 años, una minoría de tiendas concentra la mayoría del volumen y casi todo el potencial de crecimiento. Sin embargo, la gran mayoría de las empresas sigue aplicando la misma frecuencia, el mismo surtido y el mismo estándar de exhibición a tiendas cuyo aporte difiere en un orden de magnitud.


En un mercado que crece, ese despilfarro es tolerable. En uno que se contrae, es lo que le está costando la participación.


Qué hace estratégica a una tienda


Una tienda estratégica no es simplemente la que más vende hoy. Es aquella donde una mejora en la calidad de ejecución produce el mayor retorno. Los cuatro criterios básicos que usamos para identificarlas:


  • Volumen y potencial de la categoría, no solo de su marca. Una tienda donde la categoría gira fuerte y usted está subrepresentado vale más que una donde ya domina.

  • Tráfico e influencia de zona. Hay tiendas que fijan el precio de referencia del barrio y arrastran la conducta de compra a su alrededor. Perder el anaquel ahí cuesta más que el ticket.

  • Elasticidad a la ejecución. Algunas tiendas responden a una exhibición adicional o a un bloque bien armado; otras no se mueven. Ese dato lo tiene su equipo de campo, aunque nadie se lo haya pedido.

  • Riesgo competitivo. Dónde está su competidor ejecutando mejor que usted, hoy.


Con esos criterios se construye una foto de éxito diferenciada — tres o cuatro estándares distintos de surtido, exhibición, precio y visibilidad según el tipo de tienda — en lugar de un manual único que se cumple a medias en todas partes.


Lo que se gana concentrando


Estudios de compañías líderes muestran que la diferencia entre una ejecución promedio y una excepcional vale entre 10 y 20 puntos de venta y participación de mercado. En nuestros proyectos de Excelencia en Ejecución con fabricantes de consumo masivo en canal tradicional, elevar el estándar de ejecución en el punto de venta produjo incrementos de 15% a 26% en volumen por tienda — sin ceder un punto de precio.


A diferencia del descuento, que destruye margen de forma permanente, o de la promoción, que compra volumen prestado y entrena al consumidor a esperar la próxima oferta, la calidad de ejecución no compromete su rentabilidad futura y su efecto se mide en semanas.


Y en un mercado que se contrae, funciona como un mecanismo de transferencia: lo que su competidor deja de ejecutar bien en una tienda estratégica, lo captura usted. Y viceversa.


(Brasil merece atención aunque usted no opere allí: suele anticipar lo que llega al resto de la región, como analizamos en qué puede aprender Latinoamérica de las tendencias del consumo masivo en Brasil.)


La pregunta para su próximo comité


No es "¿cuánto recortamos?". Es: ¿cuáles son nuestras 200 tiendas estratégicas, y cuál fue la disponibilidad real en anaquel de nuestros SKUs prioritarios en esas tiendas la semana pasada?


Si la respuesta es "No lo sé" o "más o menos", probablemente ahí está gran parte del volumen que hoy le están atribuyendo a la caída del consumo y a la economía del país.


Conversemos 30 minutos. Sin presentación de ventas: una conversación para identificar dónde está su cuello de botella comercial y qué corregir primero. En TMC no terminamos en la recomendación, sino que te acompañamos hasta que el cambio funciona dentro de su organización y los resultados son visibles en la tienda. Escríbenos a nuestra página de contacto.


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