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El valor oculto de las marcas en consumo masivo: el activo que más pesa en una adquisición… y que casi nunca aparece en el balance

  • hace 2 horas
  • 4 Min. de lectura

Ilustración conceptual que representa el valor de marca en una adquisición empresarial: etiqueta con la palabra “Marca” sobre monedas de oro mientras dos ejecutivos cierran un acuerdo frente a piezas de rompecabezas con el texto M&A, simbolizando cómo las marcas influyen en el valor de las empresas de consumo masivo.

En la industria de consumo masivo existe una paradoja financiera que pocas veces se discute fuera del mundo de las fusiones y adquisiciones.


Las compañías pueden tener uno de los activos más valiosos del negocio —la marca— y sin embargo ese valor casi no aparece reflejado en su balance contable.


Esto genera una brecha muy importante entre el valor contable de la empresa y su valor económico real.


En muchas industrias, el valor de marcas en consumo masivo termina siendo uno de los principales factores que explican el precio pagado en una adquisición.


Cuando una compañía entra en un proceso de merge and acquisition (M&A), esa brecha se vuelve evidente.


Muchas veces, lo que realmente se está comprando no son las fábricas, ni los inventarios, ni siquiera la red comercial.


Lo que se está comprando es la capacidad de una marca de seguir generando demanda durante los próximos 10 o 20 años.




La gran paradoja contable del valor de marcas en consumo masivo


Tomemos como ejemplo a The Coca-Cola Company.


La marca Coca-Cola es probablemente una de las marcas más reconocidas del mundo. Su presencia en la mente del consumidor ha sido construida durante más de un siglo mediante:


  • inversión publicitaria

  • expansión de distribución

  • consistencia en el posicionamiento

  • experiencia del consumidor

  • innovación en empaques y formatos


Sin embargo, ese valor gigantesco no aparece capitalizado en el balance.


¿Por qué?


Porque las normas contables internacionales (IFRS y US GAAP) establecen que los activos intangibles desarrollados internamente no pueden ser registrados como activos contables.


Todo el dinero invertido en construir la marca se registra como gasto del período.


Esto significa que una empresa puede tener una marca con un valor económico enorme… y ese valor simplemente no aparece en sus estados financieros.




Cuando la marca sí aparece en el balance


La situación cambia cuando una marca es adquirida en una transacción.


Si una empresa compra otra compañía o compra una marca existente, la contabilidad exige identificar y valorar los activos intangibles adquiridos.


En ese caso, pueden aparecer en el balance activos como:


  • marcas

  • patentes

  • tecnología

  • relaciones con clientes

  • licencias

  • derechos de distribución


Por ejemplo, cuando grandes grupos como Unilever o Nestlé adquieren marcas en nuevas categorías o mercados, el valor de esas marcas se registra como activo intangible.


Posteriormente, ese activo puede amortizarse o someterse a pruebas periódicas de deterioro.


Pero el punto clave es este:


La marca solo aparece en el balance si fue comprada.


Si fue construida internamente durante décadas, no se refleja contablemente.




Cómo se valora una marca en una adquisición


En los procesos de M&A, los asesores financieros realizan una valoración específica de los activos intangibles.


Uno de los métodos más utilizados en consumo masivo es el Relief from Royalty Method.


La lógica es relativamente simple.


Se estima cuánto tendría que pagar una empresa en regalías por usar esa marca si no fuera suya.


El proceso generalmente sigue estos pasos:


  1. Estimar las ventas futuras atribuibles a la marca

  2. Determinar una tasa de regalía comparable en el mercado

  3. Calcular los flujos de regalías evitadas

  4. Descontar esos flujos a valor presente


El resultado es una estimación del valor económico de la marca.


En muchas adquisiciones, esta valoración explica una parte muy significativa del precio pagado.


Consultoras especializadas como Interbrand o Brand Finance realizan este tipo de análisis regularmente para estimar el valor de las marcas globales.




Por qué las marcas influyen tanto en el valor de una empresa


En categorías de consumo masivo, una marca fuerte genera varias ventajas estructurales.


1. Reduce el costo de adquisición de clientes


El consumidor ya conoce la marca, confía en ella y la busca en el punto de venta.


2. Facilita la negociación con el retail


Las cadenas de tiendas prefieren marcas que generan rotación y tráfico.


3. Permite sostener mejores márgenes


Las marcas fuertes tienen mayor capacidad para resistir la presión promocional.


4. Facilita la extensión de línea


Una marca sólida permite introducir nuevas variantes o categorías con mayor probabilidad de éxito.


En términos financieros, esto significa algo muy importante: la marca reduce el riesgo del flujo de caja futuro.


Y en cualquier modelo de valoración empresarial, menor riesgo implica mayor valor.




El error estratégico que muchas empresas cometen


A pesar de esto, muchas compañías de consumo masivo siguen tratando la construcción de marca como un gasto táctico de marketing.


Se reduce la inversión en marca cuando aparecen presiones de corto plazo.


Se priorizan promociones agresivas para sostener volumen.


Se sacrifica posicionamiento por descuentos.


El problema es que estas decisiones erosionan el valor del activo más importante del negocio.


Y ese deterioro suele aparecer años después, cuando la empresa intenta:


  • Vender una unidad de negocio

  • Atraer inversionistas

  • Realizar una fusión

  • O salir a bolsa


En ese momento se descubre que la empresa vale menos de lo que podría valer.




Implicaciones para la alta dirección


Para los CEO y directores comerciales de empresas de consumo masivo, este tema tiene una implicación estratégica muy clara.


Construir marca no es solo un objetivo de marketing.


Es una decisión de creación de valor empresarial.


Cada inversión consistente en posicionamiento, distribución, experiencia del shopper y ejecución en el punto de venta fortalece un activo que puede generar flujo de caja durante décadas.


En los procesos de M&A, ese activo suele ser el que explica la mayor parte de la prima pagada.


Por eso, en consumo masivo, la pregunta estratégica no debería ser:


¿Cuánto cuesta construir una marca?


La pregunta correcta es otra:


¿Cuánto valor estamos dejando de construir para el accionista si no lo hacemos?

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